Antonio Lucio Vivaldi; Venecia, 1678 - Viena, 1741
Compositor y violinista italiano cuya abundante obra concertística
ejerció una
influencia determinante en la evolución histórica que llevó al
afianzamiento de la sinfonía.
Vivaldi abarca no sólo el género concertante, sino también abundante música
de cámara, vocal y operística. Célebre sobre todo por sus cuatro conciertos para violín y orquesta reunidos bajo el
título Las cuatro estaciones, cuya fama ha eclipsado otras de sus obras igualmente valiosas, si no más, Vivaldi es por derecho
propio uno de los más grandes compositores del período barroco, impulsor de la llamada Escuela veneciana
El silencio es mas elocuente que las palabras, y esta frase toma el sentido de la sabiduría cuando escuchamos concentrados la sinfonía inspiradora de la música del maestro, quien se eleva como nube ligera por sobre las dificultades humanas, y nos entrega su obra terminada con los toques propios de la obra maestra consumada, para el disfrute de los mortales.
Cuando el otoño estrega sus colores naturales en las hojas muertas de la vida, a sabiendas de que se aproxima el invierno, se prepara la despedida con la dulzura de la vida misma. La vida pasa como el viento y arrebata las pavesas que son las ilusiones y los suenos no cumplidos, dejando su huella en el pelo canuto como la blancura de la nieve, pero repleto hasta el tope de sabiduría sostenible pura y diáfana.
Ernesto Cortázar
Compositor y arreglista mexicano, nacido en la Ciudad de México y fallecido en Tampico, Tamaulipas. Hijo del también compositor Ernesto Cortázar que fuera fundador y presidente de la Sociedad de Autores y Compositores de México.
A la edad de 13 años, Ernesto Cortazar perdió a sus padres en un accidente automovilístico. Concluyó sus estudios musicales y a los 17 años empezó su tarea como musicalizador de películas. En 1958 obtuvo el premio de Mejor Música de Fondo para una película latinoamericana en el Festival Internacional de Cartagena (Colombia), con la melodía Río de Sueños.
Después de vivir en Los Ángeles, California durante casi toda su vida adulta. regresó a México, instalándose en Tampico, donde murió, víctima del cáncer en 2004.
El Silencio de Beethoven.
El director de orquesta hizo un último ademán mientras sonaban los acordes finales de la majestuosa Coral, la Novena Sinfonía de Ludwig van Beethoven, interpretada por vez primera. El público que llenaba el teatro vienés Kärntnertor aquella noche de mayo de 1824 se puso en pie para aclamar la obra con una calurosa ovación. Daban patadas en el suelo, aplaudían y gritaban ?¡Bravo!?. Pero Beethoven, de espaldas al público junto al director, no oía las aclamaciones. Uno de los solistas le tiró de la manga de la levita negra y le hizo darse la vuelta para que viera lo que no podía oír.
El silencio le fue envolviendo
A los 27 años, en 1798, Beethoven advirtió que de tanto en tanto tenía dificultades para oír. Dos años más tarde visitó por primera vez al médico por ese motivo. En 1802, seguía perdiendo gradualmente la facultad de oír y ya temía quedarse total e irremediablemente sordo. En una carta llena de angustia dirigida a sus dos hermanos se refiere incluso a la posibilidad de suicidarse: ?No podría forzarme a decir a los demás: hablad más alto, gritad, porque estoy sordo... la humillación cuando alguien oyera una flauta... y yo no oyese nada?.
Durante los siguientes años, a pesar de su dolencia, el gran músico prosiguió tocando el piano como solista y componiendo obras de una profundidad y una fuerza sin precedentes. Compuso las magníficas sinfonías 3ª y 6ª, la Heroica (1804) y la Pastoral (1808), así como las 4ª y la 5ª, cuando ya oía muy mal. En 1820 se había quedado totalmente sordo y, aunque dejó de actuar en público, se negó a abandonar la composición. En una carta dirigida a su amigo de la infancia Franz Wegeler, afirmaba con dramatismo: ?Agarraré al destino por el cuello y lo desfiaré?.
Sonata "Claro de Luna"
Un claro de Luna, es un fenómeno astronómico resultado de la luz solar sobre la superficie lunar que en Luna llena se refleja iluminando la noche;y Claro de luna, es el nombre atribuido popularmente
a la Sonata para piano No. 14, compuesta en 1801 por Ludwig van Beethoven.
El apodo Claro de luna se haría popular después de la muerte de Beethoven, surgiendo a raíz de una comparación que el poeta y crítico musical alemán Ludwig Rellstab realizó entre del primer movimiento de la pieza y el claro de luna reflejada sobre las aguas del Lago de Lucerna durante una velada nocturna.
Giulietta una aprendiz de piano, era entre las discípulos aristocráticos de Beethoven, no aceptando ninguna remuneración por las lecciones en las que se mostraba muy exigente como profesor.
En aquellos días se aproximaba el músico a los treinta años. Al cabo de algún tiempo, las relaciones entre profesor y alumna se convirtieron en un afecto más cálido. Esto se puede comprobar en su correspondencia, ya que después de una carta muy melancólica escrita a Wegeler, el maestro le dirigió otra en la que le decía:
Con la Sonata para piano n.º 14 de Beethoven, del pintor polaco Stanisław Masłowski, 1884. "Ahora vivo más feliz. No podrás nunca figurarte la vida tan sola y triste que he pasado en estos últimos tiempos... Este cambio es obra de una cariñosa, de una mágica niña que me quiere y a quien yo amo."
"Al cabo de dos años he vuelto a disfrutar de nuevo algunos instantes de felicidad y por primera vez creo que el matrimonio podría hacerme feliz, pero desgraciadamente no es ella de mi posición y no puedo pensar en casarme."
Efectivamente, en la familia de Giulietta habrá oposición a sus amores y aquella niña de diecisiete años de voluntad débil o inconstante muy poco después se casó con el conde Gllenberg, que era un músico "amateur" que escribía ballets bastante mediocres. La ruptura entre Giulietta y Beethoven se produjo inmediatamente después de ser publicada la sonata y el gran artista lloró amargamente su desengaño.
Sinfonía Pastoral
Beethoven.
Beethoven
Fue un amante de la Naturaleza, tanto así que pasaba gran parte de su tiempo caminando por el campo. Frecuentemente abandonaba Viena para trabajar en localidades rurales. No fue, sin embargo, el primer compositor en describir sinfónicamente la Naturaleza: por ejemplo, en su oratorio Las Estaciones, estrenado en 1802, Franz Joseph Haydn similarmente pintó el amor por la Naturaleza, campesinos bailando, una tormenta, pájaros cantando, y otros similares.
Anteriormente, durante el Barroco francés e italiano, se compusieron piezas que pretendían imitar a la Naturaleza, aspiración muy propia de la Ilustración. El veneciano Antonio Vivaldi había compuesto sus celebérrimos Conciertos para violín RV 8, Las cuatro estaciones, genial pintura de la naturaleza, con tormentas, cantos de aves, moscardones, etc.
Beethoven optó por componer una sinfonía, y así escapó del carácter sobre-literal que un libreto -en el caso de componer una cantata o un oratorio- hubiese impuesto. Como dijo el compositor, la Sexta Sinfonía es «más expresión de sentimientos que pintura de sonidos», y el mismo punto se ofrece en el título que colocó en el primer movimiento.
La Sexta Sinfonía fue compuesta simultáneamente con la más famosa de Beethoven —y la más potente— Quinta Sinfonía. Fue estrenada junto a ésta en un exageradamente largo concierto en el Theater an der Wien de Viena, el 22 de diciembre de 1808. Fue recibida fríamente, sobre todo debido a su más brillante contraparte, la Quinta. Si bien la Sexta contiene algunos de los pasajes más hermosos del músico de Bonn, la gente deseaba otra obra cargada y aventurera, y la obra relativamente calmada e introspectiva no fue muy de su agrado.
Bethooven con su costumbre de dar largos paseos por la pintoresca campiña que rodeaba Viena, tomando notas de los temas musicales y las melodías que oía en su interior con tanta claridad como antes de volverse sordo. Después, laboriosamente, transformaba sus anotaciones en composiciones acabadas. En sus últimos años, cuando ya estaba sumido por completo en el silencio murió a los 56, en marzo de 1827 compuso algunas de sus mejores obras, incluidos sus cinco últimos cuartetos de cuerda, la Missa Solemnis y la 9ª Sinfonía.
El 25 de agosto de 1918 nace en Lawrence, Massachusetts, Estados Unidos. Hijo de emigrantes de origen ruso hebreo.
Ingresó en el Instituto Curtis de Filadelfia, a la edad de veintiún años, bajo la instrucción musical de de Fritz Reiner despertando su vocación de director de orquesta. Cursó estudios igualmente con Kousessevitzky y con Mitropulos.
A los 27 años fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica de Nueva York, y titular de la Filarmónica de esta ciudad cuando murió Mitropoulos. Dirigió las principales orquestas del mundo: Sinfónica de Londres, Filarmónica de Viena, Nacional de Francia y la Filarmónica de israel.
Durante varios años escribió y presentó en televisión, el programa Omnibus y los Conciertos juveniles de la Filarmónica.
Entre sus obras principales están las sinfonías "Jeremías" (1944), "La edad de la angustia" (1949), "los Salmos de Chichester", los ballets "Capricho libre" (1944) y "Facsímil" (1947), la cantata "Hanhkwenu" (1945), y obras de música de cámara, como la Sonata para clarinete y piano (1942).
Popular sobre todo por sus comedias musicales, "En la ciudad" (1944) fue representada en Broadway durante 12 meses y llevada posteriormente al cine. En 1985 recibió el premio Grammy por su dedicación a la música. Entre sus composiciones destacan West Side Story (1961), Candide y Un día en Nueva York (1949).
Leonard Bernstein falleció el 14 de octubre de 1990 a consecuencia de un infarto de miocardio en Nueva York, 5 días después de anunciar su retirada.
se dejaba escuchar la introducción musical de "Clásicos Dominicales"
junto a su presentadora Isabel Palacios, espacio dedicado a la divulgación
cada fin de semana de la música académica,
quiere ser esta recopilación, de grandes obras musicales al piano
interpretadas por Valentina Lesitsa,
una evocación a ese espacio que hoy domingo recordamos.
Isabel Palacios
Mezzosoprano y directora coral venezolana,
Fundadora y directora artística de la Fundación Camerata de Caracas,
ha desarrollo grupos artísticos con alto nivel interpretativo,
siguiendo con constancia profesional su carrera como cantante y docente.
Pianista Valentina Lisitsa.
Pianista profesional ucraniana residenciada en Estados Unidos.
Su marido, Alexei Kuznetsoff también pianista
y compañero en los duetos de piano.
Actualmente Lisitsa es una de las representantes
de la compañía de pianos Bösendorfer.
A partir de las manifestaciones Euromaidán que propiciaron la huida
del entonces presidente de Ucrania, Victor Yanukovich,
Lisitsa manifestó su apoyo al separatismo pro-ruso mediante su cuenta en Twitter.
Nació en Kiev, Unión Soviética, actualmente Ucrania,
Se inició en el piano a la edad de tres años, interpretando su primer recital tan sólo un año después. Cursó estudios musicales en la Escuela de Música de Lysenko, luego en el conservatorio de Kiev, donde conoció a su marido Alexei Kuznetsoff.
Escucharemos como primera composición al maestro José Ángel Lamas, caraqueño, del periodo del clasicismo venezolano, por demás en pleno conflicto de la guerra de independencia de Venezuela, Lamas se refugia en su música y el "Pueblo Mio" es una desgarradora composición de la pasión y muerte de Jesucristo muy empleada en la liturgia de la Semana Santa, para la cual la compuso, pero que bien puede reflejar todo el dolor del pueblo venezolano que Lamas vivió y capto en su momento histórico.
Maestro Don Inocente Carreño.
Luego una pieza del compositor margariteño Inocente Carreño, quién recuerda haber sido criado por su abuela, quién le narraba cuentos y costumbres isleñas, siendo esta magnifica obra "Margariteña" una musicalización excepcional de los recuerdos de aquella infancia al lado de la abuela querendona.
Pianista Teresa Carreño
Seguidamente tenemos tres piezas de la caraqueña Teresa Carreño y tres piezas del Guariqueño Moises Moleiro, ambos de trayectoria internacional, tanto por estados Unidos, como en los escenarios Europeos, mostrándonos hoy un repertorio al piano de una excelente y magnifica obra musical.
Maestro Moisés Moleiro
Clic sobre la imagen y déjalo correr para escuchar
continuamente toda la basta obra musical de estos insigne venezolanos.
Valores del gentilicio nacional, demostrando que los Venezolanos
Franz Joseph Haydn manifestó en una ocasión al padre de Mozart,
Leopold, que su hijo era
«el más grande compositor que conozco, en persona o de nombre».
El otro gran representante de la trinidad clásica vienesa, Beethoven, también confesaba su veneración por la figura del músico salzburgués, mientras que el escritor y músico E. T. A. Hoffmann consideraba a Mozart, junto a Beethoven, el gran precedente del romanticismo y uno de los pocos que había sabido expresar en sus obras aquello que las palabras son incapaces de insinuar siquiera.
La Obertura 1812, Op. 49 es una obertura romántica escrita por el compositor ruso Pyotr Ilyich Tchaikovsky en 1880. La pieza fue escrita para conmemorar la victoriosa resistencia rusa en 1812 frente al avance de la Grande Armée de Napoleón Bonaparte. La obertura fue estrenada en Moscú el 20 de agosto de 1882. La obra es reconocida por su final triunfal, que incluye una salva de disparos de cañón y repique de campanas.
En su visita a Estados Unidos en 1891, Tchaikovsky dirigió la obra en la inauguración del Carnegie Hall de Nueva York. Pese a que esta obertura no tiene relación con la historia de Estados Unidos, su ejecución suele ser una parte clásica de los festejos por la independencia norteamericana.
Esta es una esplendida interpretación al piano por las manos magistrales de Valentina Lesitsaa, acostumbrados a la rimbombante orquestación original de esta obertura, resulta muy agradable escuchar esta excelente interpretación con el valor agregado de la manera como se las ingenian para la parte final de la obra y seguir la secuencia musical y escenas de esta obra maestra del genial músico ruso.
Beethoven Sinfonía Heroica
La Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor, op. 55, de Ludwig van Beethoven, conocida como Eroica (Heroica, en español), es una obra considerada por muchos como el amanecer del romanticismo musical, puesto que rompe varios esquemas de la tradicional sinfonía clásica. Estuvo inicialmente dedicada a Napoleón Bonaparte.
Beethoven admiraba los ideales de la Revolución francesa encarnados en la figura de Napoleón, pero cuando este se autocoronó emperador en mayo de 1804, Beethoven sumamente indignado borró el nombre de Bonaparte de la página del título de las partituras con tal fuerza que rompió su lápiz y dejó un agujero rasgado en el papel. gritando: «¡Ahora solo... va a obedecer a su ambición, elevarse más alto que los demás, convertirse en un tirano!».
Algún tiempo después, cuando la obra se publicó en 1806, Beethoven le dio el título de «Sinfonia eroica, composta per festeggiare il sovvenire d'un grand'uomo» («Sinfonía heroica, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre»).
Este gran hombre era un ideal, un héroe no existente, pero más bien, fue el espíritu del heroísmo mismo lo que interesaba a Beethoven. También se ha dicho que Beethoven se refería a la memoria de la naturaleza de Napoleón, que una vez fue digna.
Romero La Epopeya de Bolívar
La Epopeya de Bolívar del maestro Aldemaro Romero
22 de enero 2012 (Teatro Municipal de Caracas)
“La extraordinaria música escrita por Aldemaro Romero para la película “La Epopeya de Bolívar” (1969) es evocativa, fresca, con elementos conductores donde el contenido heroico y patriótico se entremezcla junto a elementos folklóricos. Además de una muy bella página que eventualmente se convirtió en uno de las más famosas obras del compositor su “Tema de Amor”, destacó así la obra musical de Aldemaro Romero el maestro Rodolfo Saglimbeni quién dirigió la orquesta para esa oportunidad.
En este pasaje musical, "Tema de Amor" Romero trasciende el amor mundano y el éxtasis pasional, entre Bolívar y Manuela, y en una metamorfosis, por decirlo de algún modo, dentro de la secuencia sinfónica de la partitura de la Epopeya Bolivariana, el clavicordio nos introduce en la obra, con su marcha el redoblante enaltece la azarosa aptitud militar de la obra, mientras que una trompeta solemnemente nos recuerda el gloria al bravo pueblo, una marcha solemne nos pasea por toda la sinfonía entre cuerdas y metales, hasta concluir con ritmos bien reconocidos del acervo musical venezolano, allanando el camino al tema de amor central, un solitario oboe nos introduce en aquella pasión delirante, que solo entiende quién al escucharla se le sueltan las lagrimas de su conciencia, pintándonos así con su sublime melodía una pasión mas elevada, el amor a la patria y sobre todo el dolor del alma por la obra libertaria inconclusa, en ella se ve a un Libertador, como dijera García Marquez -perdido en su laberinto- al borde de su existencia, exclamar mil veces... -he arado en el mar- y delirantemente triste decir -vamonos, vamanos esta gente no nos quiere en esta tierra- Al final de la sinfonía, se dejan oir nuestros cantos populares mas emblemáticos, como reguero de mariposas amarillas, azules y rojas, remontando el cielo fulgurantemente excelso enmarcado con siete estrellas destellantes llenando nuestro horizonte de esperanzas, para cerrar nuevamente con el solitario oboe marcando las notas de aquel amor perdido JLReyesM.