jueves, 12 de noviembre de 2015

Wagner, músico de leyendas.


Richard Wagner
Obertura "El Holandes Errante" 
también conocida como "El Buque Fantasma"

El holandés errante o El buque fantasma (en alemán, Der Fliegende Holländer) es la música de una ópera romántica en tres actos con música y libreto en alemán de Richard Wagner, inspirado por las Memorias del señor de Schnabelewopski, de Heinrich Heine.

Wagner se inspiró para escribir "El holandés errante" después de un tormentoso paso por el mar desde Riga hasta Londres en julio y agosto de 1839, embarcándose en el navio "Thetis" cuyo capitán aceptó llevarlos sin pasaportes, su viaje por mar se vio repleto de tormentas. Una gran tormenta arrojó el barco hacia las costas noruegas en Tvedestrand, y un viaje que se esperaba fuera de ocho días al final hizo que Wagner llegase a Londres tres semanas después de dejar Riga. Este hecho hizo recordar a Wagner la leyenda, ya tradicional entre los marineros del norte de Europa desde el siglo XV, del navegante condenado a surcar los mares en busca de la salvación.

A Wagner se le ocurrió la idea de una ópera sobre el tema del Holandés errante, y escribe... "El viaje a través de los acantilados noruegos hizo una maravillosa impresión en mi imaginación; la leyenda del holandés errante, que los marineros narraban, tomó un colorido distintivo y extraño que sólo mi aventura por mar podían haberle dado."




Sinfonía do mayor.

La Sinfonía en do mayor fue la primera sinfonía y la única completada por Richard Wagner, compuesta en la tonalidad de do mayor, en la ciudad alemana de Leipzig, entre abril y junio de 1832, cuando el compositor contaba apenas 19 años de edad y fue estrenada en Praga, en noviembre de ese mismo año. La sinfonía en do mayor, muestra la influencia del modelo musical de Mozart, pero sobre todo el de Beethoven, muy especialmente el de sus sinfonías Heroica, Quinta en do menor y Séptima en la mayor.

WAGNER Symphony in C | RAI Milano, F.Caracciolo | video 1980 ®




Opera "El Ocaso de los Dioses"

Personajes.

Sigfrido. El que trae la paz, el que no conoce el miedo, hijo de los gemelos Segismundo y Siglinda, engendrados a su vez  por Wotan y una mortal. Forman la estirpe de los welsungos. A estas alturas de la epopeya ya sabemos cómo se las gastó con Fafner y con su abuelo, a los que dejó fuera de juego, y con su tía Brunilda, a la que rescató del fuego eterno. Tenor heroico de mucha resistencia  

Brunilda. La walkiria favorita de Wotan, engendrada –junto con sus ocho hermanas- por éste y la protodiosa Erda. Para algunos, la protagonista máxima de la historia. Su parte más relevante en esta jornada es el final, una larga conversación con el ya ausente Wotan. Una soprano dramática de enorme resistencia

Gunther. Rey de los gibichungos. Hijo de Gibich y Grimhilde. Indolente, un aristócrata residual capaz de vender su alma al diablo con tal de recuperar su fama, que ha venido muy a menos. Papel para barítono o bajo-barítono. La música que Wagner le regala va mucho más allá de lo que sicológicamente representa.

Gutrune. Su hermana. Mujer elemental y de pensamiento adolescente, dulce como un terrón de azúcar. Perdidamente enamorada de Sigfrido. Es una soprano lírica con cuerpo que musicalmente también resulta candorosa y bonita.

Alberico. Jefe de los Nibelungos. Como ellos, enano y deforme. Supimos de su frustración sexual al cambiar los placeres del amor por la codicia y arrebatar el oro a las ondinas. Alter ego de Wotan, autor de la maldición del Anillo, un siniestro y feísta de libro que hasta el último momento intenta ayudar a su hijo Hagen a acabar con Sigfrido. Barítono o bajo-barítono

Hagen. Hijo de Grimhilde y Alberico, procreado antes de que éste haya renunciado al amor. Hermanastro, pues, de Gunther y Gutrune. Frente a la falta de luces de los buenos hermanos, brilla la malvada inteligencia de Hagen, un antagonista nato que de tanto serlo se convierte en exactamente lo contario. Es el asesino de Sigfrido y el único que planta cara al caos y la destrucción finales, aunque acaba siendo arrastrado. Un bajo potente de negros tintes tímbricos; uno de los más grandes logros wagnerianos en la relación canto-música-sicologismo teatral.

Waltraute. Una de las nueve walkirias. Es, con Brunilda, la más lista, la más comprometida y la que más información tiene. Un hermoso papel para mezzo-soprano.

Las hijas del Rin. Vuelven a aparecer aquí las vigilantas del oro robado.

Las Tres Nornas. Son las tejedoras del destino. Protagonizan la escena inicial, explicándonos lo que había sucedido antes para que las cosas estén ahora como están, es decir, al borde del caos, al borde de la última y definitiva aniquilación.

Un imponente y determinante en lo dramático coro mixto, por primera vez en toda la Tetralogía. Son el pueblo gibichungo.


Trama de la opera.

Wagner escribió el texto de su Anillo de atrás adelante; desde La muerte de Sigfrido, título original de la que se convertiría en cuarta y última ópera de la saga. Por consiguiente, ésta, y la anterior, originalmente El joven Sigfrido, desarrollan las consecuencias de la historia, mientras que en las dos anteriores acabamos encontrando las causas que provocan los acontecimientos finales de aquélla. Sin embargo, a pesar de que Wagner había hecho retroceder mucho los asuntos previos a la aparición del mito central de la obra, Sigfrido, para que Oro y Walkiria explicaran los porqués de su existencia, todavía quedaban algunos importantes cabos sueltos en el relato. Por eso Wagner acaba escribiendo el maravilloso prólogo con que da comienzo este Ocaso, en el que vuelve a planear el espíritu de Wotan y sus maquinaciones para llegar al desorden reinante tras las sucesivas violaciones del Derecho Natural en que incurrió el dios supremo. Nos lo cuentan las Nornas, antes de recuperar la última escena de Sigfrido para recordarnos en qué situación quedaron Sigfrido y Brunilda.

Y ahí realmente comienza la trama, las dos partes en que se divide El ocaso de los dioses: la traición de Hagen para que Sigfrido muera asesinado y, finalmente, Fricka, la diosa esposa, se salga con la suya, y la planificación del final de los dioses, labor ésta de cuya dirección se encargará la walkiria preferida de Wotan, la amada de Sigfrido, es decir, la granítica y mayestática, pero a la vez tierna y humana, Brunilda.



 El Ocaso de los Dioses
"El Anillo del Nibelungo" Amanecer, interludio del prologo. 




Prologo y Acto I




Acto II




Acto III Final.










No hay comentarios:

Publicar un comentario