Tchaikovsky Obertura 1812
(Un solo de Piano)
La Obertura 1812, Op. 49 es una obertura romántica escrita por el compositor ruso Pyotr Ilyich Tchaikovsky en 1880. La pieza fue escrita para conmemorar la victoriosa resistencia rusa en 1812 frente al avance de la Grande Armée de Napoleón Bonaparte. La obertura fue estrenada en Moscú el 20 de agosto de 1882. La obra es reconocida por su final triunfal, que incluye una salva de disparos de cañón y repique de campanas.
En su visita a Estados Unidos en 1891, Tchaikovsky dirigió la obra en la inauguración del Carnegie Hall de Nueva York. Pese a que esta obertura no tiene relación con la historia de Estados Unidos, su ejecución suele ser una parte clásica de los festejos por la independencia norteamericana.
Esta es una esplendida interpretación al piano por las manos magistrales de Valentina Lesitsaa, acostumbrados a la rimbombante orquestación original de esta obertura, resulta muy agradable escuchar esta excelente interpretación con el valor agregado de la manera como se las ingenian para la parte final de la obra y seguir la secuencia musical y escenas de esta obra maestra del genial músico ruso.
La Sinfonía n.º 3 en mi bemol mayor, op. 55, de Ludwig van Beethoven, conocida como Eroica (Heroica, en español), es una obra considerada por muchos como el amanecer del romanticismo musical, puesto que rompe varios esquemas de la tradicional sinfonía clásica. Estuvo inicialmente dedicada a Napoleón Bonaparte.
Beethoven admiraba los ideales de la Revolución francesa encarnados en la figura de Napoleón, pero cuando este se autocoronó emperador en mayo de 1804, Beethoven sumamente indignado borró el nombre de Bonaparte de la página del título de las partituras con tal fuerza que rompió su lápiz y dejó un agujero rasgado en el papel. gritando: «¡Ahora solo... va a obedecer a su ambición, elevarse más alto que los demás, convertirse en un tirano!».
Algún tiempo después, cuando la obra se publicó en 1806, Beethoven le dio el título de «Sinfonia eroica, composta per festeggiare il sovvenire d'un grand'uomo» («Sinfonía heroica, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre»).
Este gran hombre era un ideal, un héroe no existente, pero más bien, fue el espíritu del heroísmo mismo lo que interesaba a Beethoven. También se ha dicho que Beethoven se refería a la memoria de la naturaleza de Napoleón, que una vez fue digna.
Beethoven Sinfonía Heroica
Beethoven admiraba los ideales de la Revolución francesa encarnados en la figura de Napoleón, pero cuando este se autocoronó emperador en mayo de 1804, Beethoven sumamente indignado borró el nombre de Bonaparte de la página del título de las partituras con tal fuerza que rompió su lápiz y dejó un agujero rasgado en el papel. gritando: «¡Ahora solo... va a obedecer a su ambición, elevarse más alto que los demás, convertirse en un tirano!».
Algún tiempo después, cuando la obra se publicó en 1806, Beethoven le dio el título de «Sinfonia eroica, composta per festeggiare il sovvenire d'un grand'uomo» («Sinfonía heroica, compuesta para festejar el recuerdo de un gran hombre»).
Este gran hombre era un ideal, un héroe no existente, pero más bien, fue el espíritu del heroísmo mismo lo que interesaba a Beethoven. También se ha dicho que Beethoven se refería a la memoria de la naturaleza de Napoleón, que una vez fue digna.
Romero La Epopeya de Bolívar
La Epopeya de Bolívar del maestro Aldemaro Romero
22 de enero 2012 (Teatro Municipal de Caracas)
“La extraordinaria música escrita por Aldemaro Romero para la película “La Epopeya de Bolívar” (1969) es evocativa, fresca, con elementos conductores donde el contenido heroico y patriótico se entremezcla junto a elementos folklóricos. Además de una muy bella página que eventualmente se convirtió en uno de las más famosas obras del compositor su “Tema de Amor”, destacó así la obra musical de Aldemaro Romero el maestro Rodolfo Saglimbeni quién dirigió la orquesta para esa oportunidad.
En este pasaje musical, "Tema de Amor" Romero trasciende el amor mundano y el éxtasis pasional, entre Bolívar y Manuela, y en una metamorfosis, por decirlo de algún modo, dentro de la secuencia sinfónica de la partitura de la Epopeya Bolivariana, el clavicordio nos introduce en la obra, con su marcha el redoblante enaltece la azarosa aptitud militar de la obra, mientras que una trompeta solemnemente nos recuerda el gloria al bravo pueblo, una marcha solemne nos pasea por toda la sinfonía entre cuerdas y metales, hasta concluir con ritmos bien reconocidos del acervo musical venezolano, allanando el camino al tema de amor central, un solitario oboe nos introduce en aquella pasión delirante, que solo entiende quién al escucharla se le sueltan las lagrimas de su conciencia, pintándonos así con su sublime melodía una pasión mas elevada, el amor a la patria y sobre todo el dolor del alma por la obra libertaria inconclusa, en ella se ve a un Libertador, como dijera García Marquez -perdido en su laberinto- al borde de su existencia, exclamar mil veces... -he arado en el mar- y delirantemente triste decir -vamonos, vamanos esta gente no nos quiere en esta tierra- Al final de la sinfonía, se dejan oir nuestros cantos populares mas emblemáticos, como reguero de mariposas amarillas, azules y rojas, remontando el cielo fulgurantemente excelso enmarcado con siete estrellas destellantes llenando nuestro horizonte de esperanzas, para cerrar nuevamente con el solitario oboe marcando las notas de aquel amor perdido JLReyesM.






